Materiales

Les colocaré materiales que he ido realizando, o enlaces a material interesante sobre los distintos temas del blog. !Dejen sus comentarios!

 

11042018

Actividades

 

 

Un ciclo de seis pasos para la escritura.

El proceso de crear un texto no es tarea sencilla. Entran los elementos de la creación, el conocimiento, la actividad cotidiana y los temores.

Uno de los problemas de la creación es el no saber qué decir, o el querer ver la obra terminada antes de tiempo.

En lo referido al conocimiento se puede nombrar el dominio que se tiene de las normas de escritura, el estilo, o incluso las reglas ortográficas. A eso se le agrega el desconocer algunos elementos del entorno o el objeto sobre el cual queremos escribir.

La actividad cotidiana nos remite a que escribir es una actividad que se hace en solitario, lo cual requiere tiempo, espacio y condiciones. A veces nos incomoda escribir delante de la familia o los amigos. Y el tren de vida de la persona puede significar que es complicado el reservar el tiempo de soledad que se requiere al sentarse a producir un texto.

A pesar de lo antes dicho, podemos estructurar un ciclo de seis pasos comunes a distinto tipo de escritura, que nos permita poner manos a la obra. Los pasos son:

Pensar – Estructurar – Escribir – Dejar descansar – Leer en voz alta y/o dar a leer a otro – Corregir

Estos seis pasos se comprenden de la siguiente forma:

Pensar

Lo primero es que esa estructura, esos personajes, ese argumento, la trama que se sucederá, los problemas que enfrentará y el resultado de nuestro escrito, lo podemos ir armando en nuestro pensamiento. Allí podemos analizar lo que queremos transmitir, podemos evaluar lo que nos hace falta para que tenga calidad, para que la estructura que queremos armar nos de una idea general aceptable de lo que quedemos lograr.

Estructurar

Una vez pensada la idea, debemos dotarla de la estructura. Esa estructura puede basarse en las cosas que serán escritas, o en la secuencia que representará. Y podemos entonces, de manera macro, armar las partes en las cuales se dividirá nuestro escrito. Si un detalle no cuadra, podemos regresar a la fase de pensamiento para reacomodar toda la estructura. Esta estructura la podemos escribir con palabras claves, con gráficos o con el propio texto.

Escribir

Cuando la estructura ideada nos satisface, podemos pasar a la escritura. Ahora es mas sencillo escribir, porque tenemos un plan de lo que queremos crear. Ese plan será tan detallado como lo hagamos en el paso anterior, siempre pendientes de que puede hacerse en el tiempo en el que consideremos necesario. Incluso nos podemos arriesgar a ampliar ese tiempo, con el compromiso de que luego debemos comparar lo que estamos escribiendo con la idea y con la estructura.

 

Dejar descansar

Una vez escrito el texto, debemos dejarlo descansar. Ese período de descanso (que varía según la longitud del texto, la profundidad del mismo, y la pasión con la que lo hemos escrito) permite alejarnos de él, y retomarlo fríamente para ser nuestros primeros evaluadores.

Leer en voz alta y/o dar a leer a otro

Pasado el período de descanso dado al texto, hay dos pasos (contemplados como uno solo) que son las lecturas. La lectura en voz alta nos permite verificar si las frases, pausas y la puntuación son adecuadas. También permite evaluar diálogos (si los hay), las voces de los personajes, y la secuencia del texto. Mientras mas críticos del texto seamos (como si otro fuese quien lo escribió), mejores resultados nos dará la lectura en voz alta.

Siempre es bueno que otra persona lo lea, porque ella leerá lo que le transmite el texto, y no lo que nosotros creemos que transmite. Esa persona puede observar errores que nosotros nos saltamos, y de allí su gran importancia.

Corregir

Revisado por nuestra lectura en voz alta, y por la crítica de al menos otra persona, el texto está listo para una primera corrección. En teoría, si hemos sido conscientes de que queremos un producto de calidad, y hemos respetado las lecturas en voz alta y los consejos de los lectores externos, el texto debería estar concluido en una primera versión. Nunca se corrige por completo, porque siempre podemos evidenciar que una palabra o una coma, o un silencio hubiesen podido enriquecer el texto.

Estos seis pasos son entonces esenciales para llevar a feliz término el proceso de la escritura.

 

 

Algunos detalles a considerar.

  • Si no está escrito, no existe.

El texto es un ente que cobra vida propia. Se asume que el lector estará en un tiempo y en un espacio que no tiene nada que ver con nosotros como autores. Por lo tanto, la única relación entre el autor y el lector es el escrito. No podemos decir “eso quiere decir”, porque no tenemos al lector al lado nuestro. Lo que usted quiera decir, dígalo. La lectura en voz alta, o el amigo lector le dirán que está escrito algo en forma excesiva, y se corregirá. Pero lo que no está no puede corregirse.

  • Adjetivar, adverbiar, usar gerundios, limita

Adjetivar limita. Por ejemplo, en la oración “El detective lanzó un golpe certero”, el adjetivo “certero” condiciona el golpe. Obliga a que sea certero, con las connotaciones de la palabra. Eso puede estorbar la lectura, porque el lector no tiene otro recurso que aceptar la calidad que le da el adjetivo. O puede estorbar el engalanamiento del texto, porque el autor puede aprovechar para recrear lo que quiere decir con el adjetivo.

 

Adverbiar también igualmente. “Reía estruendosamente” ¿Quiere decir que la risa se oía en todo el recinto? ¿O lo estruendoso de la risa es porque aduce a un sentido de burla, o de triunfo? La intención puede perderse. Hay que ser cuidadosos.

 

El uso de los gerundios es problemático por tres razones. “Ana salió a la avenida, y se encontró a Luisa riendo” ¿Quién reía? ¿Ana se encontró a Luisa mientras Ana reía? ¿Ana se encontró a Luisa mientras Luisa reía? La primera razón es la confusión en el sujeto. La segunda es la confusión en la acción. El gerundio plantea simultaneidad ¿Venía Ana riendo cuando encontró a Luisa, es decir, que la risa de Ana no tiene nada que ver con Luisa? ¿Ana se encuentra a Luisa quien en ese momento se está riendo? Parece ser el sentido… pero es mejor colocar un punto y separar las dos acciones: el encontrarse y la risa. (A menos que el gerundio este correctamente utilizado: “Ana subió los escalones buscando las llaves en el bolsillo”.

 

  • Es mejor mostrar. En lugar de decir que “Juan reía estruendosamente”, es preferible decir que “Juan reía. Luisa pensaba que le oirían todos los vecinos”.
  • No abusar de los recursos. Si hemos utilizado un gesto de la mano que ha quedado interesante en un personaje, no debemos repetirlo, porque entonces el recurso perderá el efecto (a menos que ese gesto sea un tic característico de un personaje)
  • Respetar la congruencia de género y número. No decir “Las cuarenta personas saltó”; no decir “la comida estuvo exquisito”
  • Respetar la verosimilitud

La historia debe ser congruente en sus detalles y en lo macro. Si un personaje es super poderoso no puede ser vencido fácilmente, a menos que se utilice alguna contra previamente establecida. Si un mundo es mágico, los poderes son aplicables dentro de ciertas condiciones.

  • Problemas con el narrador

Debe respetarse al narrador. Si el cuento está redactado en tercera persona, no pueden suceder cosas como esta: “El pescador lanzó el anzuelo. María estaba a su lado. No había

más personas cerca del lago. Ella me miró” ¿Será ella lo miró?

  • Problemas con el tiempo.

Debe respetarse el tiempo de la historia. Si el cuento está narrado en el pasado, ni pueden suceder cosas como esta: “El jinete bajó del caballo. La dama lo observa y hace una inclinación”

 

  • No debe hacerse trampas.

Las soluciones no deben ser gracias a personajes u objetos que no habían sido utilizados previamente en la historia. Que un personaje se sienta atrapado en un vehículo, y que para salir utilice una llave de copia que nunca antes se había mencionado, es jugar con el lector.

  • Ver los detalles.

A veces escribimos adecuadamente, pero descuidamos detalles cuando armamos una trama. Por ejemplo, pudiéramos hacer una novela histórica donde un personaje utiliza un soldador de estaño, antes de haberse inventado.

  • Ver el bosque

En forma análoga, debemos poder salirnos y ver la historia desde afuera. Entonces podemos percatarnos de que una determinada situación no es aplicable, porque no concuerda con el resto de la historia.

  • Cuidar el uso de cuantificadores universales, o cuantificadores de tiempo y espacio.

Las afirmaciones que usan los cuantificadores (uno solo, ninguno, siempre, nunca) son un compromiso. Deben utilizarse con la intención de respetarlas (“no te veré nunca más”, y, en efecto, el texto lo demuestra) o de romperse respetando la historia (“Ana accedió a verle, a pesar de su promesa de que nunca más lo haría”).

De igual forma, el uso de frases como “de repente” facilitan el trabajo del autor, que no tiene que justificar el tiempo previo, pero pueden llevar a errores conceptuales en los escritos.

 

 

 

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